¿Qué es una empresa de inserción?

Las empresas de inserción se definen como estructuras de aprendizaje, en forma mercantil, cuya finalidad es posibilitar el acceso al empleo de colectivos desfavorecidos, mediante el desarrollo de una actividad productiva. Con este fin, se diseña un proceso de inserción y se establece un contrato de trabajo. 

Sus destinatarios son personas en situación de exclusión que estén inactivas o en paro (que avalan los propios servicios de empleo del Ayuntamiento). Resulta una fórmula práctica para facilitar la integración de las personas con dificultades de acceso al mercado laboral.

Desde su programa de empleo, Caritas Burgos en toda la diócesis ha apostado por promover la economía social y las empresas de inserción. Actualmente desarrollamos dos líneas principales dentro de la empresa matriz que es EMBICO, emprendimiento para el bien común. www.embico.es
El Gusto, que ofrece servicios de Catering, eventos y colectividades. www.cateringelgusto.es
Arrropa, que gestiona el ciclo de reciclado de textil desde su recogida en la calle hasta los puntos de venta. www.arrropa.es
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¿Cómo funcionan nuestras empresas de inserción?

La empresa de inserción combina la lógica empresarial con metodologías de inserción laboral. Son empresas que también producen bienes y servicios, mejoran el entorno, potencian los servicios a las personas y favorecen la calidad de vida, siendo rentables y competitivas. Pero no ponen tanto el esfuerzo en la rentabilidad económica, que es necesaria, como en la rentabilidad de los aspectos sociales, ya que los beneficiarios dejan de ser personas pasivas y dependientes y aportan a la sociedad todo aquello que ésta les había negado. Además, las empresas de inserción, nacen con una especial vocación a sectores en los que se puede aportar un plus de valor por el tipo de servicio o el compromiso especial con la sostenibilidad medio ambiental: servicios sociales, atención a personas, reciclado, etc.

Los beneficios se reinvierten y redistribuyen. Esta "no lucratividad", está íntimamente unida a nuestra forma de medir los balances de resultados, que tienen en cuenta no solo los aspectos económicos, sino también los humanos, sociales, medioambientales, culturales y participativos y el resultado final es el beneficio integral.

El acompañamiento forma parte esencial de la actividad

La empresa de inserción procura un itinerario de inserción que consiste en un plan de trabajo personalizado. Ese acompañamiento es una de las bases de modelo de empresa social que incorpora la figura del educador social para conseguir una adaptación de la persona en integración al modelo de trabajo. La permanencia de estas personas en las empresas de inserción es temporal, ya que no se pretende crear puestos indefinidos, sino formar y capacitar a las personas para poder encontrar un puesto de trabajo por sí mismas.

Cuando las organizaciones sociales ponemos en marcha empresas sociales, lo hacemos partiendo de nuestra experiencia en la promoción laboral que llevamos realizando muchos años. Atender las necesidades sociales básicas, ofrecer formación profesional y realizar la intermediación laboral que posibilite acceder a puestos de trabajo externos es el procedimiento en el que llevamos décadas trabajando.

Su funcionamiento está regulado por ley.

Algunos de los requisitos de las empresas de inserción son:

- Estar participadas al menos del 51% del capital social por una organización social o entidad sin ánimo de lucro
- Tener entre sus trabajadores un porcentaje de trabajadores de inserción. Dependiendo de cada Comunidad Autónoma oscilará entre un 30% y un 60%
- Aplicar, al menos el 80% de los resultados o los excedentes disponibles obtenidos en cada ejercicio económico a la mejora o ampliación de las estructuras productivas y de inserción.

NORMATIVA ÁMBITO ESTATAL: Ley 44/2007, de 13 de Diciembre, para la regulación del régimen de las Empresas de Inserción.

ÁMBITO AUTONÓMICO CASTILLA Y LEÓN: Decreto 34/2007, de 12 de abril, por el que se regula el procedimiento de calificación de las empresas de inserción laboral y se crea su registro administrativo.

Trabajamos de manera coordinada a nivel estatal.

Nos federamos a través de FECLEI a nivel de Castilla y León y en FAEDEI a nivel estatal. Existe en nuestro estado una confederación empresarial de economía social, CEPES. También una Red de economía alternativa y solidaria REAS, que dan idea del alcance real que está adquiriendo este enfoque empresarial. Todos ellos trabajan con un enfoque de la actividad económica que busca, por encima de cualquier otro interés, crecer de modo sostenible para las personas y para el entorno.

Este tipo de empresas buscan cambiar la forma de ver la economía.

La economía solidaria en sus formas más diversas es una manera de vivir que abarca la integralidad de las personas y designa la subordinación de la economía a su verdadera finalidad: proveer de manera sostenible las bases materiales para el desarrollo personal, social y ambiental del ser humano. No se la identifica según los beneficios materiales sino que se define en función de la calidad de vida y el bienestar de sus miembros y de toda la sociedad como sistema global.

La economía solidaria, en el marco de la tradición de la economía social, pretende incorporar a la gestión de la actividad económica, los valores universales que deben regir la sociedad y las relaciones entre toda la ciudadanía: equidad, justicia, fraternidad económica, solidaridad social y democracia directa. Y en tanto que una nueva forma de producir, de consumir y de distribuir, se propone como una alternativa viable y sostenible para la satisfacción de las necesidades individuales y globales y aspira a consolidarse como un instrumento de transformación social.
Las organizaciones como Cáritas, que trabajamos por la inclusión social, entendemos que hay que contribuir a una economía que implica, educa, iguala oportunidades y posibilita el empoderamiento de las personas. La economía tiene un papel social y nos tiene que ayudar a buscar nuevas formas de convivir, producir, disfrutar, consumir y organizar la política y la economía al servicio de todas las personas.


Existe un tipo de solidaridad humana y económica que puede servirnos como principio de nuestras relaciones locales, nacionales e internacionales en compenetración con la naturaleza.
Estilos que favorezcan la cooperación en lugar de la competencia, dentro y fuera de nuestras organizaciones buscando la colaboración con otras entidades y organismos públicos y privados...


La economía social busca construir colectivamente a un modelo de sociedad basado en el desarrollo local armónico, las relaciones comerciales justas, la igualdad, la confianza, la corresponsabilidad, la transparencia, el respeto, basándonos en una ética participativa y democrática, que quiere fomentar el aprendizaje y el trabajo cooperativo entre personas y organizaciones, mediante procesos de colaboración, de toma de decisiones conjuntas, de asunción compartida de responsabilidades y deberes, que garanticen la máxima horizontalidad posible a la vez que respeten la autonomía de cada una, sin generar dependencias.