El Capítulo II del Informe Foessa pretende acercarnos a los riesgos sociales a los que nos enfrentamos. Según el informe, en la sociedad española se han implantado dos significados de la salida de la crisis que se basan en indicadores diferentes. Para las élites significa crecimiento de la economía, para la ciudadanía común significa trabajo y sueldo dignos. Ello es debido a l diferente mirada que genera diferentes prioridades y diferentes resultados.

En la ciudadanía española predomina un sentimiento de desconfianza y de crítica profunda respecto de las élites nacionales y las europeas. Los ciudadanos identifican claramente a los principales responsables de la situación actual: la clase política, los bancos, la burbuja inmobiliaria y los sucesivos gobiernos de España. Sin embargo, no se ha adquirido una conciencia clara de que los más perjudicados han sido los grupos más excluidos socialmente.

Vivimos en una sociedad desordenada y por eso nos sentimos inseguros. Estamos dando pasos hacia una sociedad vulnerable que se asienta sobre una población desestructurada. Esto no es algo que se haya generado ex novo con la Gran Recesión ni con el modelo de salida de la misma. La vulnerabilidad y la desestructuración vienen de atrás y suponen quiebras estructurales. Lo que estamos experimentando es la atomización, la desvinculación social. Las relaciones interpersonales y sociales se están reconfigurando con una perspectiva esencialmente utilitaria, sustituyendo la vinculación con la conexión.

La desvinculación social no solo se está produciendo hacia los sectores excluidos, sino que está reconfigurando el propio espacio de la sociedad integrada. Dos espacios sociales, la exclusión y la integración, que aún conservan lazos que les unen pero que cada vez son más débiles. Lo que ha puesto de relieve el informe EINSFOESSA 2018 es la reconfiguración del 81% de la sociedad integrada en dos grandes secciones, a saber: la sociedad insegura y la sociedad soberbia.

Los riesgos sociales derivados de los fenómenos demográficos que se producen en el largo plazo no encuentran todavía respuesta en la adecuación de nuestras pautas y mecanismos de protección social. Los procesos de aumento de esperanza de vida y la consiguiente longevidad, los cambios en las pautas reproductivas y, por último, las modificaciones en las estructuras de los hogares y en la organización de las familias, han conllevado cambios significativos en el modelo de sociedad. Las razones económicas, laborales y de conciliación se están convirtiendo en los elementos fundamentales que determinan el número final de hijos.

Se incrementa progresivamente la necesidad de cuidados, siendo la familia, en España, el centro que sostiene los cuidados y la sostenibilidad de la vida. Cuando hablamos de cuidados en el entorno familiar nos referimos especialmente a las mujeres como cuidadoras. El familismo está encontrando nuevas formas de expresión a través de la mercantilización de los cuidados.

El desafío de los cambios demográficos, que esencialmente se traduce en una mayor inversión en los cuidados, puede representar una oportunidad para avanzar en términos de equidad democrática y bienestar cotidiano. El papel de la comunidad debe transformarse para pasar a ser un actor que ayude a superar el triángulo de los cuidados. El sector de los cuidados, para poder transformarse, debe romper su dinámica de ir de la mano de la economía sumergida y el sesgo de género.

La desigualdad ha sido el modo elegido, por las élites económicas y políticas, para superar macroeconómicamente la Gran Recesión. Crecer en medio de carencias traba la movilidad social y el desarrollo de las capacidades en el porvenir. La desigualdad en el mercado de trabajo está imponiendo el discurso de que el éxito final reside en la consideración del empleo como un privilegio y no como un derecho. Es además, un privilegio con respecto a los demás. La inmigración se rechaza, pero se necesita. Habrá que abrir este candado que cierra las mentes a la empatía y a la comunidad. Corremos el riesgo de que la democracia real se vacíe de contenido ético y redistributivo, reduciéndose a un mero expediente político donde se enfatizan las formas y se guardan las apariencias.

Si  quieres conocer más:  https://www.foessa.es/capitulos/capitulo2/

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