Esta mañana se han presentado en la sede de Cáritas Diocesana las distintas actividades que esta entidad y la delegación de Pastoral Penitenciaria de la diócesis realizan con los reclusos y exreclusos de la provincia. Esta atención, que llega a 201 presos, se organiza en torno a talleres impartidos en la cárcel, pero tiene un especial impacto en el momento de la salida. Por una parte, se dispone de una vivienda y del hogar San Francisco (albergue) para aquellos presos que pueden disfrutar ya de permisos penitenciarios pero carecen de redes sociales o de personas que avalen su estancia fuera de la prisión. Por otra parte, con aquellos que ya han cumplido sus penas, Cáritas y la Pastoral ofrecen diversos recursos para lograr su integración plena en la sociedad. En este sentido, Fermín González, delegado de Pastoral, ha señalado que la sociedad debe mejorar los espacios de acogida e integración de las personas que han pasado por la cárcel, mientras David Alonso, responsable del proyecto “Volver a empezar”, apuntaba también a la necesidad de contar con más recursos económicos y técnicos para incrementar el éxito de la reinserción.

Además de las principales cifras sobre el trabajo en prisión, Sara Castro, educadora social, ha presentado el proyecto “Bajo un techo de estrellas”, una serie de podcasts grabados con personas sin hogar y representantes de diversas instituciones burgalesas, en las que los miembros de este colectivo hablan de sus expectativas y carencias en materias como salud, vivienda, derechos sociales u otros.

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