El programa de Infancia y adolescencia de Cáritas en Burgos atiende anualmente a más de 1.000 menores en sus centros de Burgos, Miranda, Aranda, Villarcayo y Lerma, con edades comprendidas entre los 6 años y los 18. Al decretar el cierre de colegios e institutos también lo hicieron estos centros, por lo que, en estos momentos, el trabajo se basa en hacer un seguimiento telefónico de las familias para saber cómo se encuentran, abordando asuntos como la salud, las relaciones dentro de la familia, el trabajo, la necesidad de alimentos y el seguimiento de las tareas escolares por parte de los niños y niñas.

De las familias a las que atendemos, en una ha habido casos de coronavirus, y en otra síntomas compatibles. En lo que respecta al trabajo, son muchos los que nos transmiten su preocupación, especialmente entre las madres que son empleadas domésticas y han perdido esta fuente de ingresos. Otras no disponen de redes de apoyo, y por lo tanto sus hijos deben quedarse solos mientras ellas van a trabajar.

A nivel escolar, el confinamiento no hace más que multiplicar los problemas previos. La mayoría de las familias no habían abonado la cuota para acceder a la plataforma del colegio y, aunque en algunos casos les han dado unos días de margen para hacerlo, son varios los casos en los que no han podido, por lo que los menores han perdido ese canal.

También observamos cómo muchos no tienen ni internet, ni ordenador ni tableta en casa, y si lo tienen es compartido entre muchos hermanos, por lo que no les queda más remedio que hacer las tareas a través del móvil, al menos a los más motivados.

Otra característica de los menores que atendemos es la falta de relaciones que tienen, y que de nuevo se incrementa con el confinamiento. Por no hablar de las adiciones que veníamos observando con el ordenador y los videojuegos…

Algunas de las frases que hemos escuchado estas semanas ofrecen una idea muy clara de lo que está ocurriendo en las familias con pocos recursos y menores a su cargo.

  • «A mi tutora solo le importa si he terminado o no el tema 3 de matemáticas…no entiende que mi única preocupación es que mi madre no venga infectada después de trabajar, como veo en las noticias». Su madre trabaja en una residencia de ancianos y cuenta en casa que no tienen ni medios ni protección y que ya hay ancianos con síntomas.
  • «¡Qué descanso! Por fin puedo estar en casa todo el día y pasarme todos los niveles de la consola. ¡Qué alivio no tener que ir a las clases!» Un menor con problemas de salud e indicios de adicción a los videojuegos.
  • «Solo tengo internet en casa desde el móvil de mi padre, por lo que le pido a una amiga la tarea a través del wasap, ella me hace una foto y luego yo realizo las tareas en un cuaderno, al terminar le devuelvo la foto y la sube ella a la plataforma para que me la corrijan los profesores».
  • «No tenemos familia cerca, y muy pocos amigos, por lo que bajo a la farmacia temblando por la fiebre y con miedo de contagiar a alguien. Nadie se atreve a subir a casa, coger la cartilla de la seguridad social e ir a por lo recetado».

Desde el programa de Infancia y adolescencia existe una gran preocupación porque esta situación ahonde aún más en la exclusión social de los menores; es cierto que se han aplicado algunas medidas parciales para paliar, por ejemplo, la brecha digital, pero no han sido suficientes. Además, una vez pasado el estado de alarma, sería imprescindible que los menores de familias más vulnerables pudiesen recibir toda la ayuda que precisen para recuperar este tiempo perdido.

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