Ainkarem es un proyecto de Cáritas Burgos destinado a mujeres gestantes o con hijos menores a su cargo. Está dirigido a mujeres en situación de vulnerabilidad y exclusión social, con problemas económicos, sin apoyo social y carentes de competencias parentales y de habilidades personales. El objetivo principal es lograr la autonomía personal de las mujeres gestantes y/o mujeres con cargas familiares, a través de la creación de alternativas vitales para su vida personal y social, basándonos en una intervención de carácter bio-psico-social.

Actualmente el programa cuenta con tres viviendas tuteladas situadas en la ciudad de Burgos. En estos momentos se encuentran viviendo seis mujeres y diez menores.

La vida, desde que empezó el coronavirus, ha cambiado para todos y en especial para ellas. Se encuentran sin salir de casa desde el 12 de Marzo. Dada la situación actual, desde el proyecto nos hemos organizado para preservarlas, evitando que salgan de los domicilios y dando respuesta a sus necesidades.

Una de las principales vías de trabajo era el acompañamiento físico día a día, estableciendo con ellas unas rutinas diarias y siendo guías para dar respuesta a sus necesidades de alimentación, salud, organización… Actualmente el contacto con ellas es diario, pero a través de llamadas telefónicas y por Whatsapp. El equipo responsable del programa ha intensificado así su presencia y acompañamiento. Si antes se las acompañaba al economato y al supermercado, ahora se les prepara los alimentos y se les proporciona directamente desde el economato de Cáritas. También el propio equipo realiza la compra del supermercado, así como medicinas. Previamente han tenido que realizar un menú y una lista de la compra en la que nos basamos para proporcionarles los productos.

Aprovechando que se les acercan los alimentos a las viviendas, se trabaja intensamente la vida familiar enviando actividades y material para que realicen sus madres con sus hijos. De este modo se convierte en un momento educativo, además de ayudar en la gestión del tiempo libre. Con ese objetivo, cada semana se les han propuesto una serie de retos, cuya realización comparten con fotos. En las dos semanas que llevamos, algunos de los retos han sido la realización de un puzzle personalizado, escribir una carta al hospital a las víctimas de coronavirus, realizar una coreografía o un desfile de moda, preparar un telediario de buenas noticias, hacer manualidades diversas… Es una manera de ocupar el tiempo promoviendo la creatividad.

Desde el equipo descubrimos con alegría que, la situación que las familias están viviendo, de momento, lejos de crear tensiones entre ellas, les está sirviendo para apoyarse, buscando formas de entretenimiento conjuntas y estableciendo una relación más estrecha. Además, estas actividades buscan salir al paso de una de las carencias que observamos: a pesar de ser madres jóvenes, hay que trabajar el apego hacia los menores. Los retos, por ello, van encaminados a que pasen más tiempo de calidad con sus hijos y trabajar la relación madre-hijo. A ello está contribuyendo este tiempo de confinamiento.

El trabajo del equipo se complementa con la necesaria coordinación con las trabajadoras sociales y los profesores de los colegios: son ellos quienes nos proporcionan los deberes de los menores en edad escolar para hacérselos llegar. Nuestra tarea es animar para que se realicen.

En definitiva, esta crisis sanitaria nos ha hecho reinventarnos para seguir aportando desde Cáritas un apoyo a estas familias. Para ellas, sin duda, ha supuesto, en medio de la dificultad, un tiempo de oportunidad.

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