El Instituto Diego Marín Aguilera ha realizado durante estos días una interesante actividad. El Departamento de Lengua Castellana y Literatura ha pedido a sus alumnos que escriban una carta dirigida a las personas sin hogar que actualmente se hospedan en el Albergue de Cáritas que ha sido instalado en el Seminario Diocesano. Este instituto de Burgos colabora habitualmente con Cáritas Diocesana, especialmente con el Programa de Personas sin hogar. Con esta actividad se consolida esta vinculación. Bajo el título de “La palabra que acompaña”, el objetivo de la misma, en palabras de los profesores encargados de la misma, además de contribuir a la redacción y ayudar a expresar sentimientos en forma epistolar, un género ya poco utilizado, busca visibilizar, acompañar y acercar a las personas sin hogar. Se trata siempre de palabras de ánimo que narran su vida y expresan palabras de esperanza y aliento. Para preparar la actividad, los alumnos han tenido que conocer un poco cómo viven y qué perfiles tienen las personas que conforman este colectivo y, además, se han formado en diversas pautas sobre lenguaje y redacción para dirigirse a colectivos en exclusión. Hasta el albergue de Cáritas han llegado por el momento ocho cartas, a las que se irán sumando algunas más. Ahora, en los talleres que se tienen por la tarde con las 52 personas que actualmente están albergadas, se leerán y se comentarán: también se buscará poder contestarlas personalmente.

Entre los párrafos que han llegado trascribimos estas pequeñas “perlas”: “Seguramente tu vida ya era muy difícil antes de esta crisis y lo está siendo aún más durante la misma, y ahí sigues luchando. Quiero decirte que me importas y te pido por favor que no te rindas, que sigas empujando. Sé que es fácil decirlo, pero espero de corazón que superes el bache y que vuelvas a estar bien, porque todo lo malo pasará y tiempos mejores llegarán. Y estoy seguro de que tu historia de superación inspirará y animará a personas que estén atravesando dificultades” (alumno de 2º BACH)

  “Nunca me habría imaginado que esto iba a ocurrir, todo el mundo confinado en sus casas, compartiendo preocupaciones y miedos pero manteniéndonos juntos. Los aplausos y la música en las ventanas que empezaron como un pequeño detalle para los sanitarios ahora son un símbolo de unión y apoyo entre las personas, ya que al fin y al cabo todas estamos en el mismo barco. Eso quería hacer yo con esta carta, dar apoyo a alguien a quien no conozco pero que siento cerca. Porque todos podemos hacer algo para ayudar, quedarse en casa, aplaudir, animar a un amigo, comprar para gente que no pueda, una carta… todo ayuda ” (alumna de 1º BACH).

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