Queridos voluntarios:

Hace casi dos meses que comenzamos esta pandemia que nos ha encerrado a todos en casa. ¿Quién nos iba decir a nosotros, hace unos meses, que nos sucedería esto? Con mucho dolor, pero también con mucho cariño, decidimos que todas las personas voluntarias dejaran sus quehaceres habituales para protegerse en el calor de sus hogares. Los perfiles mayoritarios entre nosotros, lo sabéis bien, corresponden a los colectivos de riesgo…

Durante estos meses, no obstante, hemos estado muy en relación a través de mensajes, noticias periódicas de la casa, llamadas telefónicas, listas de WhatsApp… Muchos de vosotros habéis seguido colaborando desde vuestra casa en quehaceres administrativos o de seguimiento, que son tan importantes. Otros os habéis interesado constantemente por nuestras tareas, que son vuestras y de vuestros equipos. ¡Qué grandes sois! Afortunadamente, pertenecemos a una gran familia, la familia de CARITAS, repleta de gestos de amor que, una vez más, habéis desarrollado con enorme imaginación.

A Dios gracias, que sepamos, ninguno de nuestros voluntarios se ha visto afectado gravemente por la pandemia. Durante este tiempo, estoy seguro, hemos aprendido muchas cosas… El silencio, la soledad… nos habrán ayudado a mirar la realidad con otros ojos, a valorar lo que tenemos y a reflexionar sobre el futuro.

Sigamos estamos muy unidos. Una vez más, hemos descubierto que los valores esenciales que están tras el voluntariado (solidaridad, gratuidad, unidad…) son esenciales para la construcción de esta sociedad nueva que ha de surgir.

¿El futuro? No lo sabemos. Como todos, CARITAS se tendrá que reinventar en los próximos meses para afrontar los enormes retos que se nos presentan y en los que el Voluntariado tiene y debe de estar presente. Entre todos iremos viendo para que, poco a poco, y desde la responsabilidad compartida, vayáis enriqueciendo a CARITAS con vuestra presencia. Gracias por estar ahí. Gracias por vuestra vida, vuestra generosidad y vuestro interés.

En estos momentos, quizás es bueno recordar las palabras que escuchábamos ayer en el Evangelio como dirigidas a nosotros: «No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en Mí». Sigamos juntos caminando en la aventura de hacer real que la caridad no cierra nunca. Sigamos caminando y haciendo presente el amor de Dios entre nosotros.

Fernando García Cadiñanos
Delegado de Cáritas

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