El impacto de la pandemia del Covid-19 deja entrever uno de los grandes retos del presente y del futuro inmediato, caminar al lado de nuestros mayores.

Las personas mayores han sido y son uno de los colectivos de población más vulnerable a causa del Covid-19. El rápido avance de la pandemia del coronavirus y las medidas de seguridad y confinamiento, implantadas por el Gobierno central y la Comunidad autónoma de Castilla y León, han hecho que se intensifiquen y aumenten los recursos humanos y económicos en los programas de atención a mayores que Cáritas Castilla y León tiene distribuidos por la comunidad a través de la intervención desde las distintas Cáritas diocesanas.

La atención a nuestros mayores en la región se sustenta en una doble vertiente, según las diversas Cáritas. Por un lado, están los centros residenciales que dependen o son gestionados directamente por Cáritas, en ellos se atiende actualmente a 507 personas, especialmente vulnerables y más en estos momentos debido a la pandemia. La avanzada edad, las patologías previas de salud, y la dependencia para llevar a cabo una vida normalizada, han agudizado más la situación de debilidad y vulnerabilidad de los mayores. Siguiendo las recomendaciones sanitarias y debido al alto riesgo de contagio que suponían estos centros, se hizo una detección activa de casos y se habilitó sus correspondientes áreas de aislamiento, se limitó el uso de las zonas comunes, se cerraron visitas y se cancelaron todas las actividades grupales.

La evolución del virus y las complicaciones sobrevenidas han obligado a las residencias, siendo centros asistenciales y sociales a convertirse en centros hospitalarios sin tener los medios adecuados. Hay que valorar, reconocer y agradecer la entrega, dedicación y cariño que los trabajadores y otros colaboradores de las residencias han demostrado en este tiempo duro. Su esfuerzo y compromiso con los mayores, especialmente vulnerables durante la crisis sanitaria, es un ejemplo para nuestra sociedad su labor de acompañar la la soledad de quien no puede recibir el afecto y seguridad de sus familiares.

Por otro lado Cáritas acompaña y cuida a las personas mayores a través de sus programas de acción en el territorio, parroquias y voluntarios. Un total de 866 personas han recibido apoyo desde que comenzara el estado de alarma el 14 de marzo de 2020. Los voluntarios de parroquias han estado al lado de los más vulnerables ayudando y acompañando a muchas personas mayores.

Esta acción resulta un pilar fundamental en el ámbito rural, tan amplio y presente en nuestra realidad, donde existe una gran parte de la población que vive en soledad. En estas situaciones, su único vínculo para encontrar acompañamiento y ayuda, para cubrir sus necesidades básicas, es en muchos casos, el párroco y los voluntarios de Cáritas.

Esta crisis sanitaria y social ha puesto de manifiesto que aún queda un largo camino que recorrer en el cuidado y acompañamiento de nuestros mayores. El trabajo en red de la administración pública y las entidades privadas, la sociedad de los cuidados, la protección social y el derecho de la atención sanitaria pública y universal, también para nuestros mayores, son los retos que nos deja patentes el Covid-19.

“Un pueblo que no cuida a los abuelos y no los trata bien es un pueblo que ¡no tiene futuro! Los ancianos tienen la sabiduría. A ellos se les ha confiado transmitir la experiencia de la vida, la historia de una familia, de una comunidad, de un pueblo. Tengamos presentes a nuestros ancianos, para que sostenidos por las familias e instituciones, colaboren con su sabiduría y experiencia a la educación de las nuevas generaciones”. (Papa Francisco. Intención de oración, diciembre 2017).

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