gtag('config', 'AW-594699890');

Noticia publicada en Diario de Burgos, 6 de marzo de 2021. Texto: Angélica González Imagen: Valdivielso

La entidad espera un incremento de la pobreza por los numerosos ERTE que se convertirán en ERE y aumentarán el desempleo, por el fin de las moratorias de pago de alquileres y suministros y por el gran endeudamiento que están adquiriendo sus usuarios

No se ha dado a conocer aún porque la entidad espera, como todos los años, a la celebración del Corpus para hacer pública su memoria y su presupuesto, pero sus profesionales ya saben que este último va a ser sustancialmente superior al del año 2020. otra manera, difícilmente podrá Cáritas abordar el aluvión de peticiones que espera en apenas unos meses. Porque si el año del coronavirus ha sido difícil y ha incrementado mucho el número de familias que han necesitado la ayuda de la entidad católica para cosas tan esenciales como comer o pagar la calefacción, la previsión del futuro más inmediato es muy poco tranquilizadora. María Gutiérrez, responsable de Acción Social de la ONG asegura que el incremento de usuarios será notable porque se calcula -a nivel nacional- que al menos el 50% de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) van a convertirse en despidos ya esta circunstancia hay que sumar que las moratorias de desahucios y pagos de alquiler y suministros terminan en verano y que el nivel de endeudamiento de las personas usuarios de Cáritas se está elevando, ya que el hecho de que las mensualidades se están retrasando no hace sino aumentar cada vez más la cantidad pendiente de pago.

“Ha sido un año muy duro pero también ha sido un privilegio ver cómo hemos trabajado todos con un mismo objetivo, que era frenar las dificultades de la población más vulnerable. Estamos muy orgullosos de todos los trabajadores que han echado una mano en diferentes servicios a los suyos, que han metido muchas horas y también del voluntariado aunque muchos de ellos tuvieron que quedarse en casa. Y ahora la crisis social que viene -ya está aquí pero todo indica que irá a más- la vamos a abordar con la misma fortaleza ” , indica.

Tampoco ayuda el caos burocrático que se ha organizado alrededor del Ingreso Mínimo Vital, que va exasperantemente lento. No es infrecuente que usuarios de Cáritas estén esperando hasta ocho meses para que se resuelva la petición y no siempre en las mejores condiciones. Gutiérrez afirma, no obstante, que es una buena medida y que “hay que darle tiempo para que fluya y que se desatasque la tramitación”: “El problema es que durante los meses en los que no se les dice nada del IMV no pueden solicitar la Renta Garantizada de Ciudadanía de la Junta. Estamos teniendo muchas personas a las que les contestan que su petición ha sido inadmitida a trámite y ni siquiera con esa documentación te permitir solicitar la renta porque no es suficiente sino que se precisa una denegación en firme, así que hay mucha gente que está en el limbo, entre dos administraciones que apelan a la legislación, sin recibir el ingreso y sin poder pedir la renta.

En el año de la pandemia la entidad de apoyo social vio cómo aumentaba el número de familias necesitadas en un 10% con respecto a 2019. Fueron, en concreto, 3.865 (6.917 personas) las que necesitaron ayuda para pagar la comida, la calefacción, la luz, el material escolar de los hijos, medicación y alquileres. En el total de los programas que tiene Cáritas , las familias fueron 6.770 (10.350 personas) y 88.654 las intervenciones (ayudas, trámites, gestiones, alojamientos), un 20% más que el año anterior. Por su origen, entre 35 y el 40 por ciento son españoles y entre el 55 y el 60% provienen de otros países.

“Este crecimiento en la demanda ha terminado con unos años en los que iba disminuyendo cada vez más el número de personas necesitadas y en los que iba cambiando el perfil del demandante que en la crisis anterior fueron sobre todo familias de origen español. tres años estábamos atendiendo, sobre todo, a gente de Latinoamérica en situación administrativa irregular, eran los más numerosos hasta que llegó a la pandemia, que ha paralizado los procesos migratorios “, añade.

Quienes tuvieron que recurrir a Cáritas cuando se declaró el estado de alarma se quedaron, según explica María Gutiérrez, literalmente sin nada porque la mayoría trabajaba en economía no formal o sumergida: “Esas personas no tenían ningún tipo de cobertura tipo ERTE, una herramienta que ha influido claramente en que no han llegado más familias españolas. Aún así, tenemos gente a en ERTE a la que estamos ayudando, normalmente porque la otra persona adulta de la casa se ha quedado sin empleo y los ingresos económicos no llegan “.

Preocupa también mucho en Cáritas la deuda que sus usuarios van acumulando como consecuencia de la moratoria de los pagos de los alquileres o los suministros. “En Burgos debido al trabajo fluido que hay con los servicios sociales, desde aquí acreditamos que se trata de un consumidor vulnerable y desde el ceas tramitan una ayuda de urgente necesidad para que no se endeuden tanto. Es un trabajo muy compartido pero hay muchas familias con muchos pagos pendientes y no sabemos qué pasará con ellas “.

Esta es una de las diferencias con la crisis anterior, la del 2008. Otra es que entonces había familias con ahorros y tardaron más en llegar a los servicios sociales. Esta vez ha ido todo más rápido y con usuarios que no tienen capacidad de ahorro: “¿Quién puede ahorrar con empleos precarios y los altos precios de alquileres y suministros? Esta es una combinación terrible. Todas estas familias viven al día y cualquier cosa les deja en tierra de nadie “.

Para afrontar las necesidades que llegaron con el primer estado de alarma, Cáritas tuvo que adelantar mucho dinero a las familias, cantidades que debían haber sido aportadas por el Ayuntamiento y la Diputación pero que era más rápido que lo hiciera la entidad católica, que no está sometida a la burocracia de las instituciones. En total se adelantaron 450.000 euros, 150.000 más que el año anterior: “Las instituciones nos pasan una nota técnica diciendo que a esa familia se le va a conceder equis cantidad y como la necesita de forma inmediata somos nosotros los que se la pagamos, muchas veces en efectivo porque no tienen cuentas o las tienen embargadas. Luego nos lo devuelven pero a cuentagotas. Nosotros lo tenemos contemplado en Tesorería y existe un convenio con las administraciones que le da seguridad jurídica y transparencia a esta forma de trabajo “.

Share This