El programa ‘A tu lado’, impulsado por Cáritas para prevenir la soledad no deseada entre las personas mayores del medio rural, comenzó a gestarse de manera informal allá por 2017, a partir de pequeñas iniciativas vinculadas a las parroquias rurales, especialmente en la zona de Ibeas de Juarros. En aquellos primeros momentos, fueron algunos sacerdotes y voluntarias quienes empezaron a detectar situaciones de aislamiento entre los mayores. Poco a poco se fueron sumando otros municipios, como Espinosa de los Monteros, aunque no fue hasta después de la pandemia cuando la necesidad se hizo plenamente visible.
«La realidad de aquellos momentos nos abrió los ojos porque aunque los mayores fueron uno de los colectivos más protegidos también resultaron ser los más aislados y mucho más en los pueblos» , explica Laura Sáez, coordinadora del programa. Así que a partir del verano de 2020, con esa conciencia ya clara y con equipos de voluntariado que durante los meses más duros habían repartido materiales para ejercitar la memoria y mantener el contacto, el programa empezó a estructurarse de forma más organizada.
Actualmente, está presente en Ibeas, Briviesca, Quintanilla San García, Las Quintanillas, Belorado, Pradoluengo, Espinosa de los Monteros y Modúbar de San Cibrián, a través de la unidad parroquial de Cardeña, que trabaja también en la residencia de esta localidad. En cada pueblo, el proyecto adopta una forma distinta, adaptándose a la realidad local. «No hay dos equipos iguales. Todos incluyen talleres de memoria, pero a partir de ahí se desarrollan actividades muy diversas: recuperación de tradiciones, visionado de vídeos sobre la vida de antes, trabajo con fotografías antiguas, manualidades o encuentros intergeneracionales», apunta Sáez.
En Espinosa de los Monteros, por ejemplo, participan tanto personas que viven en la residencia como vecinas del pueblo y el objetivo es que los mayores sigan teniendo una presencia activa en la vida comunitaria. En Las Quintanillas, el programa comenzó con la restauración del Belén del pueblo y evolucionó después hacia talleres de memoria y otras actividades compartidas. En Belorado, el voluntariado saca a los residentes al núcleo urbano para participar en actividades, ya que la residencia está algo alejada del centro. En Modúbar de San Cibrián y Pradoluengo, el trabajo se desarrolla principalmente en residencias, donde las manualidades sirven como excusa para conversar, acompañar y generar vínculos.
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