✓ Porque como Cáritas, fieles a nuestra identidad, estamos convocados a ejercer la dimensión de la diakonía (ejercicio de la caridad) en la Iglesia Universal.
✓ Porque la Caridad si no es universal, no es Caridad. Renunciar a abordar la dimensión universal de la Caridad es renunciar a nuestra propia identidad.
✓ Porque, no es sólo un programa, sino principalmente un enfoque, una manera de mirar y actuar en nuestra realidad global y local de un mundo cada vez más interrelacionado.
✓ Porque como Cáritas estamos urgidos a desarrollar un rol propio, no cubierto por otras entidades de desarrollo y cooperación, sean éstas de Iglesia o de la sociedad civil.
✓ Y porque nuestra cooperación, fraterna y universal, da respuesta a la sensibilización sobre las emergencias humanitarias y las principales causas de pobreza en el mundo.
Ya en el año 1953 aparecen las primeras ayudas de emergencias y situaciones de necesidad a otros países (Irak, Palestina, Filipinas, Congo, Uganda, Oriente Medio, Perú…) y año tras año se van ejecutando acciones de cooperación.
Podemos constatar, de hecho, que la dimensión universal del ejercicio de la caridad nunca estuvo ausente del trabajo de Cáritas. Lo que en un principio se centró en las ayudas a las grandes emergencias se fue progresivamente abriendo a la fase de rehabilitación, para terminar en un compromiso sostenido con proyectos y procesos en favor del desarrollo humano integral en una relación de cooperación fraterna con Cáritas hermanas.
Una cooperación solidaria con mirada global y lazos internacionales, en condiciones de fraternidad, según se explicita en nuestro documento “Modelo de Cooperación Fraterna” (Aprobado en la Asamblea General de 2018)
Un modelo que se relaciona, a través de las Cáritas Nacionales u otras entidades de Iglesia, desde la subsidiariedad, complementariedad, igualdad y reciprocidad, superando la relación donante/receptor.
Un modelo de cooperación que pone el acento y dirige su atención a tejer relaciones y construir capital social, intercambio de conocimientos y experiencias y comunión, trabajando de Cáritas a Cáritas, poniendo el centro en la animación y construcción de comunidades desde una perspectiva de la dimensión universal de la caridad.
Sí, tiene mucho que ver pues somos miembros de la confederación internacional de Cáritas Internationalis (CI), compuesta por más de 160 organizaciones nacionales. Cáritas Internationalis es parte del Dicasterio Vaticano de Desarrollo Humano integral. Está reconocida como “la mano visible de la Iglesia para atender las personas en situación de pobreza, vulnerabilidad y exclusión”, con la misión de responder a la acción social organizada de la iglesia católica, y guiada por los valores y principios de la Doctrina Social de la Iglesia.
Cáritas Española, al igual que otras Caritas Nacionales, mantiene en su estructura organizativa un área de Cooperación, y entre sus objetivos está el desarrollo y fortalecimiento institucional de las Cáritas nacionales hermanas y el apoyo de sus acciones de desarrollo y ayuda humanitaria.

